Juan Luis Guerra llegó muy lejos en la música, pero tenía un vacío que sólo el Señor podía llenar.
Juan Luis Guerra llegó muy lejos en la música, pero tenía un vacío que sólo el Señor podía llenar.
Jesús se encontraba junto al lago de Gesenaret y la multitud se agolpaba sobre él. Con el propósito de poder hablar bien a la multitud, Jesús subió a la barca de Simón y se apartó un poco de la orilla y desde allí enseñaba a la gente. Cuando ya había terminado de hablar le dijo a Simón que bogara mar adentro, echaran las redes para pescar. Simón le dijo que nada habían pescado en la noche, pero que en su nombre echaban las redes. Y efectivamente sacaron tantos peces que tuvieron que llamar los de la otra barca para que los ayudaran.
¿Te imaginas tener tanta bendición que tú no puedas con ella que tengas que darle a otro?.
Para mí, bogar mar adentro quiere decir ir mas allá de lo que puedo imaginar, explorar nuevas oportunidades, conocer lo desconocido. Bogar mar adentro es probar algo diferente. Tenemos metas tanto materiales como espirituales y en los intentos por lograrlas muchas veces fallamos y no las alcanzamos porque tenemos miedo de realizar nuestro sueno probando algo diferente. Bogar mar adentro es tener una nueva experiencia con Dios.
Ya sabes. Atrévete a probar cosas nuevas, haz algo diferente no tengas miedo. Boga mar adentro.
“Joven, atrévete a ser diferente” fue el tema de la campaña de jóvenes del año pasado en la iglesia donde me congrego. Había un letrero en grande en la parte de alante con ese mensaje. Luego de concluida la campaña, el pastor sugirió no quitar el letrero por un buen tiempo para que recordarnos ser diferentes. Pues al letrero le quitaron la “jo” y ahora decía “ven, atrévete a ser diferente”.
Cuando eres diferente, llegas al servicio a la hora puntual, no llegas después que haya comenzado como lo hace la mayoría. Cuando eres diferente, asistes a todas las actividades de tu congregación, incluyendo aquellas que a casi nadie le interesa. Cuando eres diferente haces las cosas recta y ordenadamente aunque los demás no lo hagan así. Cuando eres diferente no criticas a tu hermano. Cuando eres diferente no murmuras contra los demás. Cuando eres diferente, te molestan los chismes. Cuando eres diferente haces el bien aunque otros te hagan el mal. Cuando eres diferente las personas te miran con ojos diferentes. Cuando eres diferente dicen que estás loco. Cuando eres diferente Dios, y aún los hombres te ponen en alto frente a los demás.
La frase “ser diferente” lo dice todo por sí misma. Cuando eres diferente tu comportamiento es distinto al de los demás. Cuando eres diferente no eres uno más del montón. Cuando eres diferente Dios te usa como instrumento para bendecir a otros. Al ser diferente Dios hace cosas grandes en tu vida y hace milagros a través de ti. Si no eres diferente, es tiempo de un cambio de actitud. No te dejes llevar del montón. Haz tú una diferencia aunque los demás hablen de ti.
Entonces, ¿te atreves a ser diferente?
“Mira la hormiga, perezoso, observa sus caminos y sé sabio: ella, sin tener capitán, gobernador ni señor, prepara en el verano su comida, recoge en el tiempo de la siega su sustento”. Pr. 6:6-8
Hasta la Biblia habla en contra de los holgazanes. Y parece que para que les de vergüenza, les pone como ejemplo a las hormigas, diminutos insectos los cuales trabajan arduamente mientras puedan, para guardar alimento para los días en los cuales no puedan salir.
Proverbios 6 nos declara en sus versículos 10 y 11 que entre dormir y descansar puede llegar la miseria y la pobreza. Muchos son pobres por holgazanes. No es un secreto para nadie, los vemos a diario en nuestra sociedad. Aunque hay gente que en realidad necesita ayuda, otros simplemente esperan a que el gobierno o alguien muy bondadoso les de lo que les hace falta. No seamos ingenuos. Si aún queda en nuestras manos de la fuerza que Dios nos dio, tratemos de conseguir por nosotros mismos lo que necesitamos. Tracemos metas, tanto terrenales como espirituales y veremos que bien nos irá.
Este es un email que recibí el día de hoy:
Un grupo de profesionales, todos triunfadores en sus respectivas carreras, se juntó para visitar a su antiguo profesor.
Pronto la charla devino en quejas acerca del interminable “stress” que les producía el trabajo y la vida en general.
El profesor les ofreció café, fue a la cocina y pronto regresó con una cafetera grande y una selección de tazas de lo más selecta: de porcelana, plástico, vidrio, cristal -unas sencillas y baratas, otras decoradas, unas caras, otras realmente exquisitas…
Tranquilamente les dijo que escogieran una taza y se sirvieran un poco del café recién preparado.
Cuando lo hubieron hecho, el viejo maestro se aclaró la garganta y con mucha calma y paciencia se dirigió al grupo:
Se habrán dado cuenta de que todas las tazas que lucían bonitas se terminaron primero y quedaron pocas de las más sencillas y baratas; lo que es natural, ya que cada quien prefiere lo mejor para sí mismo.
Ésa es realmente la causa de muchos de sus problemas relativos al “stress.”
Continuó: Les aseguro que la taza no le añadió calidad al café. En verdad la taza solamente disfraza o reviste lo que bebemos.
Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero instintivamente buscaron las mejores. Después se pusieron a mirar las tazas de los demás.
Ahora piensen en esto: La vida es el café. Los trabajos, el dinero, la posición social, etc. son meras tazas, que le dan forma y soporte a la vida y el tipo de taza que tengamos no define ni cambia realmente la calidad de vida que llevemos. A menudo, por concentrarnos sólo en la taza dejamos de disfrutar el café.
¡Disfruten su café! La gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo sino la que hace lo mejor con lo que tiene; así pues, recuérdenlo:
* Vivan de manera sencilla.
* Tengan paz.
* Amen y actúen generosamente.
* Sean solidarios y solícitos.
* Hablen con amabilidad.
El resto déjenselo a Dios. y recuerden que: la persona más rica no es la que tiene más sino la que necesita menos …..
DISFRUTA TU CAFÉ…
“Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.”
Filipenses 4:6
“Los labios de la mujer extraña destilan miel y su paladar es más suave que el aceite, pero su final es amargo como el ajenjo”. Pr. 5:3-4
Los proverbios de Salomón son una recopilación de dichos (de palabras sabias) de la antigüedad, de manera que en estos versículos no existe parábola alguna, todo debe interpretarse literalmente como está escrito. Para complementar el versículo anterior, citaremos dos versículos más del mismo capítulo: “Bebe agua de tu propia cisterna, los raudales de tu propio pozo” (Pr. 5:15), “¿Porqué, hijo mío, has de andar ciego con la mujer ajena y abrazar el seno de la extraña?” (Pr. 5:20).
Para muchos no convertidos a Cristo resultaría difícil poner en práctica los versículos citados anteriormente. El pecado es algo bueno y agradable a la carne, así mismo lo declara Pr. 5:3, pero el final es amargo como el ajenjo (Pr. 5:4). Proverbios 5 nos exhorta a alegrarnos la vida con la mujer que Dios nos dio y a no acudir a la mujer ajena. El rey David tenía muchas mujeres y vio la mujer de uno de sus soldados, la de Urías y estuvo con ella (2 Samuel 11:1-4). Esta concibió y David intentó por los medios posibles juntar a Urías (que estaba en la guerra) con su esposa para hacer creer a Urías que la criatura era de él. Como el pueblo estaba en guerra, Urías no visitó su casa. Lo último que hizo David fue enviar a Urías al frente de la batalla, en lo más recio, para que muriera. Al final de esta historia, Jehová amonestó a David (2 Samuel 12) por esto tan grave que hizo.
Si Dios nos dio esposa (o novia), procuremos estar siempre con ella y no mirar otra.
“Sabidría, ante todo adquiere sabiduría”, Pr 4:7.
Otra vez nos topamos con la sabiduría. Cuando hablamos del libro de proverbios tenemos que hablar de sabiduría, porque de eso trata este libro. Este versículo nos dice que la primera cosa que hay que adquirir es la sabiduría, sin embargo, en la mayoría de las ocasiones ni siquiera está en la lista de las cosas que queremos obtener.
Recordemos de nuevo que cuando Dios le preguntó a Salomón qué cosa deseaba, en vez de pedir algo material, lo único que pidió Salomón fue sabiduría para gobernar al pueblo. La sabiduría está ante todo. A través de la sabiduría podemos obtener otras cosas que sin ella se nos haría dificil. Salomón tuvo fama, gloria, riquezas y fortuna. Pero al principio de su reinado lo único que pidió fue sabiduría. Las demás cosas vinieron por añadidura.
Si no pedimos a Dios sabiduría, entonces comencemos hoy.
Muchas veces, cuando escuchamos un predicador hablar de las Sagradas Escrituras, catalogamos su mensaje como bueno o malo dependiendo de como nos caiga dicho mensaje. Cuenta una historia muy jocosa que un predicador decía:
-Los idólatras no entran al reino de Dios!.
A lo que respondía una ancianita:
-Amén.
-Los fornicarios no entran al reino de los cielos!.
-Amén. Eso es de Dios, siga dándole duro a esa gente.
El predicador, impulsado por el Espíritu dijo:
-Y los que fuman tabaco, tampoco verán el reino de Dios.
Aquí la ancianita exclamó:
-Ya se dañó el mensaje!.
No debemos escuchar sólo las partes que nos convengan de las prédicas. Tenemos que escucharlas y entenderlas por completo y estar conscientes de las cosas que debemos cambiar.
¿Cómo tomarían ustedes este capítulo de South Park, como algo humorístico o como una burla?. Yo no opino porque no lo he visto por completo. Quien lo subió dice que el mundo se nos ríe en la cara.
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