“Joven, atrévete a ser diferente” fue el tema de la campaña de jóvenes del año pasado en la iglesia donde me congrego. Había un letrero en grande en la parte de alante con ese mensaje. Luego de concluida la campaña, el pastor sugirió no quitar el letrero por un buen tiempo para que recordarnos ser diferentes. Pues al letrero le quitaron la “jo” y ahora decía “ven, atrévete a ser diferente”.
Cuando eres diferente, llegas al servicio a la hora puntual, no llegas después que haya comenzado como lo hace la mayoría. Cuando eres diferente, asistes a todas las actividades de tu congregación, incluyendo aquellas que a casi nadie le interesa. Cuando eres diferente haces las cosas recta y ordenadamente aunque los demás no lo hagan así. Cuando eres diferente no criticas a tu hermano. Cuando eres diferente no murmuras contra los demás. Cuando eres diferente, te molestan los chismes. Cuando eres diferente haces el bien aunque otros te hagan el mal. Cuando eres diferente las personas te miran con ojos diferentes. Cuando eres diferente dicen que estás loco. Cuando eres diferente Dios, y aún los hombres te ponen en alto frente a los demás.
La frase “ser diferente” lo dice todo por sí misma. Cuando eres diferente tu comportamiento es distinto al de los demás. Cuando eres diferente no eres uno más del montón. Cuando eres diferente Dios te usa como instrumento para bendecir a otros. Al ser diferente Dios hace cosas grandes en tu vida y hace milagros a través de ti. Si no eres diferente, es tiempo de un cambio de actitud. No te dejes llevar del montón. Haz tú una diferencia aunque los demás hablen de ti.
Entonces, ¿te atreves a ser diferente?












